
El empresario, ganadero o productor, es la persona clave que, mediante sus decisiones, va a determinar la dirección o el camino que va a seguir su propiedad.
Tenemos tres caminos, el manejo que realizas, es quien delata tu elección.
El primero de los caminos y lamentablemente el más transitado, es el camino de la degradación. Es decir, a medida que pasan los años el sistema o la propiedad se encuentra con menores tenores de fertilidad, menor potencial de producción, y mucho más dependiente de insumos externos para lograr seguir sobreviviendo. Traducido en variables concretas, cada año tenemos menor carga animal, menores ganancias individuales, menores % de preñez, por ende, recurrimos a insumos externos para poder sostenerlos (suplementos, balanceados, agroquímicos) encareciendo enormemente el sistema y por supuesto achicando los márgenes.
“Los paisajes” que solemos ver en este camino de la degradación es el de la quema de potreros, practica muy común, otro paisaje característico es bajísima carga instantánea, es decir potreros con grandes extensiones y ocupándolos tropas de animales pequeñas, nulo componente arbóreo, los alambrados en estos paisajes por lo general son de púa o convencionales, sin uso de cerco eléctrico, muy bajo stand de plantas deseables y muchísimas malezas, hormigueros como sembrados y por supuesto, animales flacos, bolsillo flaco y el ánimo del productor por el piso.
El segundo, es el camino de la sustentabilidad, camino del cual se habló muchísimo los últimos años, y gran cantidad de productores torcieron el volante hacia esa dirección. En este camino con el correr de los años, los sistemas permanecen con igual aptitud o potencial de producción, es decir, los niveles de fertilidad se mantienen, debido a que reponen nutrientes mediante la fertilización. El productor recibe un campo con el mismo potencial que se lo entregará a la generación siguiente.
“Este paisaje” es mucho más agradable y placentero que el primer camino. Aquí “la ruta” nos muestras potreros con menor infestación de malezas, mayor stand de plantas deseables, más verdes, animales más gordos, comenzamos a ver cercas eléctricas, uso de reservas tanto de silos o rollos.
Pero lo que no nos muestra es que se logra todo este paisaje mediante el uso de grandes cantidades de insumos externos como son los agroquímicos, para mantener limpios los lotes, el uso de personal ajeno (contratistas) a la empresa para limpiar manualmente los lotes o matar los hormigueros, los suplementos para mantener gordos los animales, todas prácticas que encarecen enormemente los costos.
El tercer camino, es el camino de la regeneración. Donde únicamente por el manejo que adoptemos, los niveles de fertilidad y el potencial del campo aumentan año a año. En resumidas cuentas, recibimos una propiedad que al momento de entregarla a la generación siguiente cuenta con mayores niveles de fertilidad, mayor potencial de producción, mayor capacidad de resiliencia (capacidad de amortiguar un problema, léase sequía, inundación, vientos, picos de calor o heladas), y menor o nula dependencia de insumos externos.
Asesoramos, capacitamos y conectamos al sector agropecuario para lograr una ganadería más eficiente, rentable y sostenible.