
El productor ganadero, en líneas generales, tiene la obsesión por mirar primero a la “vaca”, luego al pasto, y muy pero muy a lo último, algunas veces se acuerda de tanto en tanto de realmente observar el suelo.
Acabamos de nombrar en la frase anterior, los tres componentes de un sistema ganadero a base pastoril, (Animal, Pasto y Suelo) y el orden de importancia que le da la casi con exactitud la gran mayoría de los ganaderos.
Y, es a partir de este punto, donde podemos enriquecer la forma de ver las cosas, y ponerlas desde otra perspectiva y orden de jerarquía.
Una vez que entendemos cómo interactúan cada uno de estos componentes en el sistema, nos convencemos más de comenzar a hacer foco en mirar con mayor detenimiento al suelo, y menos al animal. Pasando en limpio, el orden de jerarquía de los componentes de nuestros sistemas de producción son Suelo – Pasto – Animal.
Si queremos tener rentabilidad en nuestro negocio, necesitamos tener buenos índices productivos, léase alta preñez, altos pesos al destete, altas cargas por hectárea, altas ganancias de peso, alta producción de leche, etc.
Para lograr que todos los índices anteriormente descriptos sean excelentes creo que no hay discusión en que vamos a necesitar de abundante forraje (cantidad y calidad) para que pueda alimentar a nuestros animales y lograr los objetivos.
Ahora bien, para tener abundante forraje, es donde entra en juego el componente suelo, un buen suelo, produce abundante forraje.
Pasando en limpio, la lógica es un buen suelo, produce abundante forraje, y abundante forraje me permite buenos índices productivos, los cuales me llevan a alta rentabilidad.
Pero cuando hablamos de un buen suelo, al ganadero lo primero que se le viene a la cabeza, es la utilización de correctores como calcáreo o yeso agrícola, o también el uso de fertilizantes químicos como ser urea, fosfato, etc. Pero nunca asocia que tener un buen suelo, es tener un suelo con abundante vida.
Exactamente el suelo, no es un sustento físico que está ahí para que la vaca pueda caminar sobre algo y no se caiga, es un organismo vivo que necesita alimento y agua. Y que cuanta más vida haya en él, mayor cantidad de forraje nos brindará y, por ende, mayores y mejores índices productivos. Es así como se componen el orden de jerarquía de los componentes de nuestros sistemas, y es ahí donde debemos comenzar a poner mayor foco en el suelo.
La buena noticia para el ganadero, es que es muy fácil y económico fomentar la vida en el mismo, posee muchísimas herramientas al alcance de su mano para hacerlo.
Una de las principales acciones que podemos realizar, es colocarle cobertura a nuestro suelo, debemos bajo todos los medios tratar que en ningún momento del año se encuentre desnudo.
Asesoramos, capacitamos y conectamos al sector agropecuario para lograr una ganadería más eficiente, rentable y sostenible.